Aunque el moderno salón contrasta con la clásica fachada de esquina porteña, Arde se propone como una parrilla sin pretensiones y precios racionales que, abierta todos los días, con horario corrido funciona muy bien como punto de encuentro para quienes quieren escapar de los polos gastronómicos como Palermo, Villa Devoto o Puerto Madero.
Ubicada en la ochava de Pedro Ignacio Rivera y Diaz Colodrero, en el barrio de Villa Urquiza, Arde funciona con horario corrido de 12 a 24, con una propuestas que comina platos de parrilla con minutas tradicionales, como milanesas, tortillas y pastas. Algunos platos tienen alguna vuelta de tuerca, pero los sabores son bien porteños, amigables para diversos paladares.
El apartado de las entradas incluye empanadas fritas de carne cortada a cuchillo,los buñuelos de acelga con alioli, tortillas y revuelto gramajo, entre otros items. A eso se suman opciones de parrilla, como morcilla casera, chorizo, chinchulines y mollejas, con la opción de llegar reunidas en una tabla de achuras.
En los principales no pueden faltar las milanesas de carne o pollo, con opciones a la napolitana, a la suiza o a la Maryland; el matambrito de cerdo o ternera, que puede pedirse a la pizza, con jamón, tomate, mozzarella y papas españolas, o a la mostaza y miel; las albóndigas con puré y salsa portuguesa, o el risotto de calabaza asada con puerros grillados y albahaca, entre otros.
La parrilla, por su parte, propone cortes como bife de chorizo, ojo de bife, asado banderita y entraña, entre otros. Para compartir incluso está la opción de la tabla de carnes (asado, bife de chorizo y matambrito de cerdo). El ítem postres tiene viejos conocidos: budín de pan, flan casero y volcán de chocolate, entre otros.
La carta de vinos es bastante clásica, con etiquetas de bodegas grandes como Catena Zapata o Salentein, aunque también ofrece algunas de bodegas pequeñas. No es extensa, pero hay opciones para paladares clásicos y otros más modernos.