Cómo el fenómeno Ozempic está cambiando cómo bebemos y comemos

Casi uno de cada cuatro usuarios dice que bebe menos cuando sale

No es económica la principal amenaza que enfrenta la industria del vino y de la hospitalidad. Los distintos estudios coinciden en que el profundo cambio de hábitos que está demostrando la expansión global del uso de los medicamentos para bajar de peso llamados agonistas de GLP-1 -que tienen en Ozempic a su principal exponente- se traduce no solo en un menor consumo de bebidas alcohólicas, sino que incluso está modificando la forma en que comemos.

Por empezar, el número de personas que emplean estos medicamentos desarrollados originalmente para el tratamiento de la diabetes: se estima que en Estados Unidos un 12% de los adultos ha utilizado esta droga y que la mitad de ellos actualmente la emplean; en Inglaterra, distintas estadísticas oscilan entre el 4% y el 7% de la población mayor de 18 años, lo que representa solo en ese país entre 2.1 y 3.7 millones de personas.

La reducción del apetito que se asocia al uso de estos medicamentos  comienza a reflejarse en cambios medibles en los hábitos de consumo. Según datos de la consultora KAM, un 23% de los usuarios de medicamentos GLP-1 afirma beber menos alcohol cuando sale de casa. 

Por ahora es inyectable, aunque se espera que desarrollen pastillas

El monitoreo que hábitos que realizada la empresa internacional de investigación de mercados y análisis de datos YouGov aporta cifras aún más contundentes: el 39% de los británicos que utilizan estos tratamientos asegura haber reducido su ingesta de alcohol desde que iniciaron la medicación, mientras que un 33% declara consumir menos bebidas gaseosas.

Para los establecimientos gastronómicos cuya rentabilidad depende de los márgenes del alcohol, la tendencia podría tener consecuencias. Un 32% de los usuarios reconoce que ahora come y bebe fuera con menor frecuencia, y un 57% limita las salidas a ocasiones especiales.

El impacto económico ya se percibe en otros segmentos del mercado. En Inglaterra, según informa la publicación The Drinks Business, el sector de supermercados, por ejemplo, ha registrado una caída de 136 millones de libras en el gasto en alimentos y bebidas vinculada al uso de GLP-1. La hospitalidad difícilmente quede al margen si este comportamiento continúa expandiéndose.

Sips, en Barcelona
Un 32% de los británicos que usa Ozempic sale menos a comer

Según datos de YouGov, entre los usuarios actuales el gasto semanal promedio en supermercados cayó de £102 a £91 por hogar, lo que representa una reducción del 11%. El descenso es aún más marcado en el rubro de comida para llevar. El gasto mensual pasó de £49 a £30, una caída del 19%.

Para Ag Hoffmann, director de salud en YouGov, la tendencia podría ampliarse a medida que crezca la adopción de estos tratamientos: “El auge de los GLP está teniendo un enorme impacto en el mercado de supermercados y comida rápida. Aunque el número de usuarios todavía es relativamente bajo, seguirá aumentando en el futuro, generando tanto oportunidades como amenazas para el mercado, desde cadenas de comida rápida hasta grandes superficies. También esperamos ver efectos en otros sectores como ocio y retail. YouGov continuará monitoreando estas tendencias”, señaló.

El fenómeno, que ya repercute en el gasto cotidiano, anticipa un escenario de cambios profundos en la industria alimentaria y en la hospitalidad, con consumidores que ajustan sus hábitos de manera sostenida.