En un contexto en el que cada vez son más los estadounidenses que reducen su consumo de alcohol, este “Dry January” (en el que muchos hacen un paréntesis en su consumo post fiestas de fin de año) ha resultado ser más un mes de sustitución más que de abstinencia. Muchos de quienes han optado por dejar de beber alcohol durante enero se volcaron al consumo de bebidas y comestibles de cannabis.
En una entrevista concedida a The Drinks Business, Lauren Miller, cofundadora de Wims!, una tónica de cannabis, sostiene que la tendencia no apunta a abandonar el alcohol, sino a redefinir su lugar en la vida cotidiana: “En vez de que el alcohol sea la opción por defecto en cada contexto social, los consumidores empiezan a preguntarse qué quieren beber en cada momento. Dry January les da la oportunidad de hacerlo”.
Las estadísticas respaldan sus dichos. Según Gallup, solo el 54% de los adultos en EE.UU. declaró haber consumido alcohol en 2026, el nivel más bajo en casi 90 años de encuestas. Entre la Generación Z, apenas la mitad bebe alcohol y más de la mitad de los adultos cree que incluso “una o dos copas al día” son perjudiciales.
La caída del consumo de alcohol coincide con un aumento del consumo de cannabis. Un estudio de la Society for the Study of Addiction reveló que entre 1992 y 2022 el uso diario o casi diario de cannabis se multiplicó por 15. En 2022, 18 millones de personas mayores de 12 años declararon consumir cannabis con frecuencia, frente a 15 millones que dijeron lo mismo del alcohol.
James Stephens, CEO de Sinful, coincide en que el cannabis está ganando terreno más allá de enero: “Las bebidas con THC ofrecen el ritual social y una intoxicación leve, sin la carga tóxica del alcohol”, sostiene.
El mercado de bebidas de cannabis creció 8,2% interanual, con un aumento del 18,1% en las versiones carbonatadas y del 23,1% en los “shots”, según BDSA Cannabis Insights. Las grandes compañías de alcohol observan con atención.
Paul Weaver, responsable de cannabis en Boston Beer Company, dijo a The Drinks Businees que ya desarrollan productos en Canadá, donde el cannabis recreativo es legal, para estar listos cuando EE.UU. avance en su regulación. Por su parte Xander Shepherd, cofundador de Artet, remarcó que sus productos no buscan reemplazar el alcohol, sino reinterpretar el ritual de compartir una bebida.
Así, lo que comenzó como un experimento de sobriedad se está consolidando como un cambio estructural en los hábitos de consumo.