Científicos de la Universidad de Glasgow y del Kyushu Institute of Technology trabajan en un proyecto que enviará materiales vinculados a la producción de whisky al espacio para estudiar cómo reaccionan los procesos de destilación y maduración en condiciones de microgravedad. La misión, prevista para 2028, podría aportar información clave para el desarrollo de futuras fábricas orbitales destinadas a producir medicamentos complejos.
La iniciativa contempla el lanzamiento de un CubeSat, un pequeño satélite capaz de transportar 10 mililitros de líquido, que permanecerá en órbita durante un período estimado de hasta cinco años. Durante ese tiempo, los investigadores analizarán el comportamiento de distintos procesos químicos asociados a la elaboración del whisky en el entorno espacial.
Uno de los elementos centrales del experimento será una lengua artificial nanofotónica, desarrollada previamente por el científico Alasdair Clark, capaz de detectar de forma rápida modificaciones en la composición química de una muestra. La tecnología permitirá monitorear cambios en los terpenos, compuestos que influyen en aroma y sabor, mientras el satélite orbita la Tierra.
investigador Gilles Bailet, responsable del proyecto en la James Watt School of Engineering, el whisky constituye un modelo ideal para estudiar procesos biológicos y químicos porque se trata de un sistema ampliamente conocido y documentado. El objetivo es comprender mejor cómo se pueden llevar a cabo reacciones químicas en el espacio y cómo producir etanol en órbita, conocimientos que podrían extrapolarse a otras aplicaciones industriales.
Los científicos también buscan determinar si las condiciones espaciales pueden acelerar la maduración de las bebidas. Para ello, incluirán un fragmento de madera de barrica que será sometido a los bruscos cambios de temperatura propios de la órbita terrestre, donde se alternan períodos de calor y frío aproximadamente cada 90 minutos. Los investigadores creen que esta dinámica podría intensificar los ciclos de expansión y contracción de la madera, permitiendo estudiar con mayor rapidez la interacción entre el destilado y el barril.
Más allá de la industria de las bebidas, el proyecto apunta a generar conocimientos para el desarrollo de procesos de biomanufactura y producción farmacéutica en el espacio, especialmente en áreas relacionadas con tratamientos de alta complejidad para enfermedades como cáncer, diabetes y Alzheimer.