A 125 años de su publicación original, vuelve a circular Contribución a los estudios ampelográficos en la provincia de Mendoza, la obra de Leopoldo Suárez considerada fundacional para la vitivinicultura argentina. El libro, que marcó un antes y después en la ciencia del vino, reaparece en un contexto muy distinto al de fines del siglo XIX, gracias a una cuidada reedición acompañada de prólogos que ponen en contexto el valor de su obra.
“Si bien tiene el nombre de ampelografía (rama de la ciencia dedicada a la descripción de hojas y racimos de la vid), en realidad este libro es mucho más amplio, porque habla del vino, del terruño, de la industria”, explica Juanfa Suárez, bisnieto del autor y coeditor junto a Cecilia Durán de la reedición. De la obra original quedaban muy pocos ejemplares en circulación.
Leopoldo Suárez, enólogo y viticultor mendocino, dirigió entre 1910 y 1914 la Escuela Nacional de Vitivinicultura, institución sucesora de la Quinta Agronómica fundada por Domingo Faustino Sarmiento. Durante su gestión introdujo desde Italia unas 800 variedades de vid pertenecientes a la célebre colección del Conde Giuseppe di Rovasenda, que reunía 3666 variedades. Parte de ese acervo aún se conserva en la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza (INTA).
En el prólogo de la reedición se subraya el carácter pionero del trabajo: “anticipa el enfoque moderno de adaptación e interacción de las variedades con el ambiente”.
Los capítulos del libro describen en detalle cada variedad estudiada. La primera en aparecer es el Malbec —entonces bajo la denominación “Malbeck”—, hoy insignia de la vitivinicultura argentina. Luego se listan: Cabernet, Pinots, Verdot, Semillón, Merlot, Bonarda y barbera, Alicant Bouschet, Aspiran Bouschet, Freisa o Fresia, Grand Noir de la Calmette, Folle blanche, Grenache, Mourvedre, Aramón, Cinsaut, Raboso, Carignan y Tannat. La obra concluye con un apartado dedicado a las “Uvas Criollas”, que en la actualidad han recuperado protagonismo en la escena enológica.