Moët & Chandon encabeza un ranking dominado por burbujas
Las marcas de Champagne consolidaron su liderazgo en el mercado global del vino y protagonizaron el mayor crecimiento en valor durante el último año, según el informe Alcoholic Drinks 2026 de Brand Finance. En conjunto, las diez marcas de vino más valiosas del mundo alcanzan un valor de US$ 8.200 millones, en un contexto marcado por la desaceleración del consumo mundial de vino.
Por segundo año consecutivo, Moët & Chandon se ubicó como la marca de vino y champagne más valiosa del mundo, con un valor estimado de US$ 2.320 millones, tras registrar un crecimiento del 12%. El segundo puesto fue para Veuve Clicquot, que avanzó del cuarto al segundo lugar gracias a una suba del 39%, alcanzando los US$ 1.430 millones.
El podio lo completó Barefoot, con un valor de US$ 1.260 millones, siendo además reconocida como la marca de vino más fuerte del mundo por su desempeño en indicadores de reputación, familiaridad y fidelidad del consumidor.
El informe destaca que las tres marcas con mayor crecimiento fueron casas de champagne, entre ellas Dom Pérignon, que incrementó su valor un 21% hasta los US$ 300 millones.
En contraste, varias de las grandes marcas de vino tranquilo registraron caídas relevantes. Penfolds sufrió el mayor retroceso del ranking, con una baja del 32%, seguida por Changyu (-22%), Beringer (-16%) y Yellow Tail (-14%).
Según el análisis de Brand Finance, estos resultados reflejan una tendencia global en la que los consumidores beben menos vino, pero continúan dispuestos a gastar en productos vinculados a ocasiones especiales y experiencias premium. El fenómeno coincide con una caída cercana al 3% en el consumo mundial de vino durante 2025, que se ubicó en 208 millones de hectolitros, de acuerdo con datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
Para Henry Farr, responsable global del sector de bebidas alcohólicas de Brand Finance, el desempeño de Moët & Chandon, Veuve Clicquot y Dom Pérignon demuestra que las marcas con una propuesta aspiracional y una fuerte conexión emocional con los consumidores pueden crecer incluso en categorías que enfrentan desafíos estructurales.