La marca Portillo, la línea de vinos jóvenes de Bodegas Salentein, presentó una renovación integral de su identidad visual con el objetivo de fortalecer su vínculo con los consumidores y actualizar su propuesta sin modificar el estilo ni la calidad de sus etiquetas.
El rediseño busca reflejar de manera más contemporánea una característica que ha acompañado a la marca desde sus orígenes: acercar el mundo del vino de forma simple, accesible y descontracturada.
Uno de los elementos que se mantiene es uno de sus rasgos distintivos: las sugerencias de maridaje impresas en las etiquetas, una innovación que Portillo incorporó antes que muchas otras marcas y que contribuyó a construir una relación cercana con sus consumidores
La renovación también incorpora novedades prácticas. Las nuevas contraetiquetas incluirán información para alcanzar la temperatura ideal de servicio, indicando los tiempos necesarios según se utilice freezer, heladera o frapera.
Además, algunos varietales adoptan nuevos formatos de botella. El Chardonnay estrena un envase alineado con los códigos de la categoría, mientras que Rosé, Dulce Natural y Naranjo Dulce incorporan diseños diferenciados para reforzar su identidad dentro del portfolio.
Entre las novedades recientes se destaca el Naranjo Dulce, una incorporación que refleja la apuesta de la marca por la innovación y por ampliar su oferta para consumidores interesados en explorar nuevos estilos de vino.
La nueva etapa estará acompañada por el concepto creativo“Portillo queda bien”, una campaña que destaca la versatilidad de la marca para acompañar distintos momentos de consumo, desde reuniones informales hasta comidas y encuentros entre amigos.
Según explicó Andrés Fassone, Brand Manager de Portillo, el desafío fue desarrollar una imagen capaz de conectar con el consumidor actual manteniendo los códigos históricos que construyeron la identidad de la marca.
Por su parte, el enólogo Carlos Bauzá destacó que la transformación se concentra en la imagen, mientras que los vinos conservan la misma esencia que los caracteriza: frescura, equilibrio, expresividad y calidad consistente.
La misma esencia, con nueva imagen
La línea mantiene intactos sus 10 varietales, preservando el perfil enológico que la convirtió en una de las etiquetas más reconocidas dentro del segmento de vinos jóvenes.
Con esta actualización, Portillo busca reforzar su posicionamiento entre los consumidores actuales sin perder los atributos que construyeron su identidad: cercanía, practicidad y una propuesta pensada para hacer más fácil la elección del vino.